martes, noviembre 18, 2008

Tiempo de vivir en el Amor

Este era un blog sobre el amor.

El amor egoico, mundano, neurótico, controlador, demandante, especulador. El amor que pide explicaciones, que busca placer, respuestas, el amor basado en la negociación de necesidades. El no amor.

Y rondaba siempre la sospecha, en gotas de verdad, de que en verdad el amor ES otra cosa.

Este es un blog sobre el Amor.

Una química sincrónica que conecta todo, absolutamente TODO. Hasta lo que no quiere ser conectado.

Una luz de donde venimos y hacia donde vamos.

Un verse brillando en el fondo de los ojos de otro, que es uno mismo.

Un dejarse ir. Sencillez. Inocencia. Regreso al ser.

Sin límite ni condiciones.

Entregarse sin guardar nada, sin ningún disfraz. A la belleza, a la verdad, a la magia, al bien mayor. A la vida, a nuestr@s herman@s. Aún a l@s que ignoran que somos herman@s, regalarles nuestra sonrisa. Aún a las partes de nosotr@s mism@s que niegan que todo es uno, darles nuestro Amor.

El Amor es el fin de la vida desde el ego. De todo lo conocido. Es el principio de todo.

Es abrazar la incertidumbre.

El amor no es algo que "pasa". Es un camino que se elige.

Y siempre sucede en el presente.

No son todo puras rosas. A veces nos pinchamos los dedos con nuestros egos espinosos, miedosos, deseosos. Pero para el que tiene la paciencia de cultivar, el aire se llena de perfume.

Es el perfume de nuestra esencia.

Estamos volviendo a casa...

¿y dónde vivimos?

en el amor...dónde sino.

(las otras direcciones son sólo para que nos manden la correspondencia)

:)

martes, septiembre 23, 2008

Efecto Primavera :)



Venía pensando en el bondi, mirando los techos de los edificios y el cielo asomando ...que en verdad tiene mucho más sentido estar enamorada del amor que enamorarse puntualmente de alguien

alguna vez sentiste una alegría dulce, una ternura por dentro, una sensación...como estar relleno de pétalos y sol, de microestrellas que juegan adentro tuyo, encendiendo todo alrededor...? y todo esto sin motivo, sin ninguna causa externa...y el afuera simplemente se ordena siguiendo ese reverberar luminoso y juguetón

hacia dónde, hacia quién vaya esto, no importa...lo que importa es este nuevo cableado orgánico y sincrónico que nos reconecta con lo que somos: luz y amor

y cuando uno está enamorado del amor, cuando uno sirve al amor, trabaja para el amor (no hay mejor jefe! jaja)...es completamente...LIBRE! voila le truc...uno elige amar, pero no a qué, a quién...ésa es la libertad verdadera: la del soltar la necesidad de control, de obtener algo de alguien, y simplemente fluir...

nuestra tarea es más fácil de lo que pensamos: SER. Sentir y expresar. Creer en el amor. No en el sentimiento tontito y apegado de los corazoncitos de azúcar y el no puedo vivir sin vos, sino en el inmenso sentimiento cósmico que arremolina los granos de arena y teje la estructura de las galaxias...o pensás que todo eso fue por casualidad! jaja

hacia qué o quiénes se abren las flores en mí...se lo dejo al Universo :)

qué hermosa la libertad de entregarse a todo...!

domingo, septiembre 14, 2008

Hasta Neptuno sin escalas



luna lunar de fin de invierno
deseando besos de desayuno cerca del río para contar
o sin contar sentir
permaneciendo robada al tiempo, como escribía
todo sucede en la cabeza
que oscila
de una sensación a otra
de una emoción a otra, a la velocidad de la luz
quiero, no quiero
no hay error en lo que fluye
en el agua
en la risa
en la piel
en el sueño
en el ser
en el tiempo latido a latido
tiempo viento aliento solar
en mi boca
para compartir
respirando
enrolladitos en una sábana de estrellas
y risas
y silencios
vivos
fuera del mundo
aleteando
en lo dulce de la tierra mojada
del calor del corazón vibrando
en cosquillas de magia
en el cuenco del tiempo sin pensamientos
bailando
siendo
brillando
despegando

jueves, septiembre 04, 2008

Ein lied für dich

Me di cuenta de que El Robot tiene un tema llamado Ich liebe dich
Me acordé que yo tengo guardada, hace más o menos 20 años, una tarjetita que dice
Ein lied für dich...de la época en que mis viejos me llevaban a la feria de Frankfurt...de la época en que vivíamos en Barcelona, la misma ciudad donde ahora vive el Robot...

Es una buena sincronía para transcribir una letra pura sincronicidad que me fascina
(en qué taper estuve que no escuché a estos chicos antes, no sé...ni siquiera sabía de Jaime sin Tierra...es que no lo pasaban en Radioactiva! jaja)

Nos dimos un abrazo y por un momento sentí
tu corazón latiendo al mismo tiempo que el que yo tengo
cosquillas en todo el cuerpo sentí
y me quedé pensando...

Dormimos separados y por un momento soñé
que soñábamos lo mismo y al mismo tiempo nos vi
cabalgando por el cosmos dentro nuestro en un caballo
que nunca se cansa
me quedé pensando...

Dentro de
tus ojos
de almendra
florecen
estrellas que titilan
de alegría en mis pupilas

miércoles, agosto 27, 2008

la ola emocional


No hay nada peor que el falso entusiasmo...que obligarse a hacer algo prendiendo firuletes y cañitas voladoras...tratando de adornar una torta apelmazada, de ponerle una buena cobertura de crema...

Me doy cuenta de que cuando la cosa se pone más interesante cuando mi escritura aleianística dogmática catártica curativa se pone liviana como una lluvia de gotas tibias con sabor a merengue...en esas intersecciones se dan las mejores masitas de la bandeja (que hoy vi pasar en uno de los eventos turnecinos saturninos y me quedé con ganas golosas...)

Qué raro que hoy sea un día mono solar, estoy melanco...tanto escuchar El Robot Bajo el Agua....! Entré en un clima melanco dulce.

Es algo que me pasa mucho, me pegoteo a los climas, a las atmósferas, a las energías...es un tema.

No sé...de repente me agarra eso de querer compartir códigos de dulzura surreal con alguien...bueno, con alguien no. Con alguien que cante algo así:

cuando no puedas dormir
cuando las lágrimas se caigan de tus ojos
cuando no puedas sonreir
cuando no entiendas lo que sentis
llamame...
que aunque yo muchas veces tampoco estoy contento
y aunque yo muchas veces tampoco entiendo lo que siento
te quiero

Uy, qué joda volver al monstruito emocional...tanto sincronario, tanto cuenco, tanto UCMD, tanto ya casi olvidarme de mi cuerpo, del sexo como se vive aquí en Velatropa 24.3, ya estar casi sintiendo abrazos de luz y orgasmos cósmicos...y volvemos al circo emocional! uff....y no se puede luchar contra esto, of course...ni luchar, ni revolcarse en. Hay que quedarse quietito y adentrarse la sensación. Tarda a veces, pero pasa. Siempre.

En verdad lo que asoma ahora es mi partecita dolida de no tener una relacioncita! uF...y un miedo transatlántico de que ningún hombrecito me vea (como yo los veo a veces) de esa forma caramelo cómplice creadora de músicas en la piel...que ahora deseo otra vez con todas mis entrañas.

qué lejos anduve buscando, cuando buscaba...

cuántos disfraces al pedo...

será que es tarde? que lo que viene ahora es otra cosa que no tiene nada que ver con este flashback emoadolescente...?

ya ahí ando al borde del abismo de mi miedo

ya siento el nudito en la garganta, el que se me había ido hoy a la mañana con mi clase de tai chi...

está bueno, porque al final nadie puede sostener tanto dogmatismo junto a no ser que le amputen el pain body de una vez...iba a poner el corazón, pero pobre corazón, no lo mezclemos en la sarasa...

al final todos los libros dogmáticos son una mentira...el esfuerzo de sostener algo que no se sostiene, porque cuando menos la esperamos, cuando ya andábamos surfeando lo más bien, viene una super ola emocional y nos tira al agua...

Si no, no estaríamos aquí. Si no tuviéramos cuerpo emocional, digo. Tampoco tendríamos cuerpo físico. Entonces todo lo que “cierra” es de mentira, es el esfuerzo porque cierre, un esfuerzo antiflujo que agota a las personas-mascarita hasta que se van muriendo de a poco. Lo cual no es la mejor manera de existir. Ni de morirse.

Yo ayer escribía sobre el sostener...hoy me parece que eso de sostener tiene una cosa sospechosa...una cosita egótica...a fin de cuentas, ya dejamos el plexo solar, ya estamos nel cuore (fíjense si no les vibra, si no les late más el corazón en estos tiempos, sin ninguna causa aparente).

Yo ya no quiero sostener nada. Ni una idea, ni una emoción. Pero si aparecen, voy a bucear hasta el fondo de la pileta. Porque me da placer. Porque me da verdad. Porque me puedo ahogar morir, lo cual sería...

...bello.

jueves, agosto 07, 2008

In love ≠ ON Love


El Amor no es sentir algo hacia alguien. Es una energía en abstracto, disponible para todos y en cada uno de nosotros. SENTIR AMOR ES SENTIR EL FLUJO DE ESA ENERGÍA. Es encontrar la resonancia en nosotros mismos, en la naturaleza, en los ojos de otras persona.

El Amor es una especie de matriz energética que está en todo, pero de la cual paradójicamente nos desconectamos muy a menudo...bah, pasamos la mayor parte del tiempo unplugged...jaja.

El Amor no se crea ni se destruye...sólo se transforma. No es posible dejar de sentir, dejar de ser amor. Sólo es posible dejar de percibirlo.

Love is in the air...we breathe.

Respirar es un acto de AMOR.

Y SER (ser con plena conciencia), también. Inclusive cuando se expresan energías y sentimientos de odio, el Amor está presente. Es el sustrato básico del que se desprende toda experiencia. TODO ES POR AMOR. Inclusive el dolor y el conflicto, tienen la amorosa finalidad de enseñarnos, de llevarnos a ser lo que somos, lo que vinimos a expresar...la finalidad de sacarnos de la sarasa! Y sí, el sufrimiento hasta ahora ha sido el medio más eficaz para empujarnos a buscar más allá...pero no es el único.
AMOR ≠ EMOCIÓN
Somos adictos a la emoción, y la emoción siempre contiene dos cosas: placer y sufrimiento. Aunque sólo se manifieste una, den por sentado que la otra está a la vuelta de la esquina. Es un ciclo. Como el tiempo...

"Es un instintivo deseo de rastrear novedades
Es humano soportar el paso del tiempo
Es el amor por la novedad entre la repetición de la rutina
En la vida darse cuenta que nada dura para siempre mientras pasa el tiempo
Aquí están los amantes locos uno por el otro
Pero luego de una larga relación, no es el amor que ha decaído, son sus corazones vibrantes, su química, su pasión y su anhelo
Estoy exponiendo una pregunta para ellos. Una muy absurda."
Kim Ki Duk

¿Qué es el Amor?

Esa es la pregunta absurda. O también ¿Por qué amamos? ¿Qué amamos en otra persona?

Se piensa que el amor es algo irracional. Entonces no profundizamos en ese sentimiento (extrañamente, porque analizamos todo). No vamos más allá del sentir. Y luego los artistas se encargan de transmitir sus visiones dramáticas sobre el amor: el absurdo, el paso del tiempo, la incomunicación, la imposibilidad de llegar al otro, el fin de la pasión, la tragedia de la separación, etc, etc (o también las ultrasweet, el te quiero te adoro te compro un loro y no sé cómo puede vivir tanto tiempo adentro del tupper hasta que te encontré, porque vos sos lo que siempre desée con todo mi corazón de melón lleno de pasión, etc, etc)

Entonces, todo lo que entendemos del Amor es la cáscara emocional, la capa superficial en la cual lo vivenciamos.

El verdadero Amor nos asusta.

Ayer decía que no es posible hacer el amor con una persona si no es posible mirarala a los ojos durante cinco minutos sin desviar la mirada, sin mirar otra cosa que el fondo de sus ojos. Parece fácil. Hagan la prueba.

¿Cómo vamos a hacer el amor si no confiamos en el AMOR?

Porque de eso se trata. No de confiar en el otro. No sabemos nada del guión de vida álmico de otra persona. Puede cambiar imprevisiblemente, puede elegir canalizar su energía amorosa de otra manera, puede irse al carajo, puede desencarnar. Pero el AMOR no cesa, porque el AMOR no está encarnado en otra persona. Simplemente ESTÁ. Simplemente ES. Objetualizamos el amor, lo llenamos de atributos del ego, lo deformamos. Y ése es el origen de todas nuestras desdichas.

Por un lado sabemos, intuímos, que el amor es un gran sentimiento oceánico de dicha. Que es eterno, ilimitado, absoluto. Por otro lado, lo convertimos en esa cosa chiquita de apegarnos a otra personita miedosa como nosotros, y jugar al viejo juego de placer y dolor. La mayoría de la gente busca placer y escapa a la menor señal de sufrimiento. Otros, almas más viejas y conocedoras del sufrimiento, parecen regodearse en él, encuentran placer en el sufrir por amor. Y es verdad que es necesario conocer el sufrimiento, profundizar en él, como en cualquier cosa, para poder trascenderlo. Pero....

¿Por qué no podemos permanecer en la alegría?

Porque no confiamos en nuestro flujo de Amor.

Porque pensamos que es algo que hay que buscar afuera, y una vez “conseguido”, asegurarlo por todos los medios posibles. El ego quiere certezas...porque está muerto de miedo, condenado en la paradoja de un egoísmo necesitado. Necesito a otro porque no sé quién soy, entonces busco a alguien que me lo espeje y luego me apego a esa pesona como medio de prolongar la sensación de seguridad. Que indefectiblemente fracasa, claro. porque la permanencia no es la naturaleza de las cosas en este mundo. No en el modo en que nosotros entendemos la permanencia. Las cosas, las posesiones, los cuerpos no son permanentes: la energía sí.

Confianza es una palabra a la que hemos dado acepciones extañas. Decimos que confiamos en alguien cuando esperamos que no defraude nuestras expectativas, basadas en los valores compartidos. Valores parece ser una palabra intachable, y raramente alguien se para a comprobar la veracidad de esos valores.

Básicamente valores significa que aceptamos un modo de vida que es el políticamente correcto. El que nos han enseñado las buenas gentes bienintencionadas, en su ignorancia de la vida verdadera. Un modo en el cual unos se preocupan (emocional y no amorosamente) por otros, hasta el punto de cohartar su desarrollo evolutivo. Sí, porque muchas veces lo que el otro necesita es justamente soltarse del amor apegado con el que lo obsequiamos y encontrar él mismo sus propias verdades. Ser su propio maestro, que en definitiva es el único camino real. Los otros son caminitos medrosos del ego que necesita seguir a alguien, confiar en alguien, creer en algo, identificarse, reivindicarse a sí mismo y a su modo de sentir y existir en el mundo. Porque sino...nada tendría sentido, verdad? Para el ego, claro...pero es justamente en ese punto, cuando nos damos cuenta del absurdo, que empieza la vida verdadera.

I forget who I am when I’m with you...canta Goldfrapp

Y sí...en el AMor nos olvidamos de quiénes somos...es irrelevante...nuestra personita, el ego, deja de existir...se funde con Todo lo que Es. Y eso es PURA BELLEZA.

Yo me quiero fundir...y usted? jaja

Tejer magia...pero no sólo de a uno o de a dos. Es gradual. Uno empieza por entender el Amor dentro de sí, y por supuesto que no se entiende con la mente. Se empieza por sentir la Verdad, que es diferente a otros sentimientos a los que estamos acostumbrados. La Verdad es un estado de profunda calma, lucidez y belleza sin causa. Y luego podemos entrar en flujo con otra persona, desde ese lugar. Eso es Amor. Y podemos compartirlo con todos.

Amor es ser quien somos. Debajo de todas las capas de ego, está el ser real.

Ahora me doy cuenta que mi psoriasis es eso...literalmente capas de ego para proteger la piel, capas de miedo, de emoción...capas y más capas para aislarse del mundo. Para que el mundo no me lastime.

Y ahí está el “problema” del Amor...que no es tal. Amar no es preguntarse acerca del bien o el mal que puede causar el mundo en mí. No es evaluar eso para salvaguardar mi cuerpo emocional o exacerbarlo, según el caso. Es dar. Es estar en el punto de percepción opuesto, en el cual yo no espero ni temo nada. Es un lugar de paz interna desde el cual puedo nutrir a otro, puedo compartir mi ser amoroso con otro...and this is such a gitf! El regalo del amor no es la “sensación”, las florcitas de colores del estar enamorado y todo eso. Tampoco el hábito, la costumbre, el alivio de estar junto a alguien afín en este mar de individualismo y destrucción en que hemos conertido al mundo.

El Amor es una aventura infinita. Un viaje de descubrimiento hacia nuestra propia y dormida capacidad de AMAR. Y es EXPANSIVO. No se trata de amar a una persona...se trata de amar Todo lo que Es, así tal como es, sin pretender cambiar nada por nuestro interés personal...ni siquiera (y aquí es donde suelen perderse los trabajadores de la luz) por un bien mayor.

El Amor ACEPTA. No lucha, no cuestiona, no pretende alterar nada.

Es el ego el que necesita reivindicarse a sí mismo con esos movimientos! No el Amor! El Amor no necesita nada, más que SER. Y ES. La pelota está de nuestro lado; está en cada uno RESPONSABILIZARSE POR SU PROPIO AMOR y encontrar la manera de VIVIR DESDE EL CORAZÓN y VERTER SU AMOR EN EL MUNDO. Sin luchas ni conflictos.

Nunca puede haber nada conflictivo en el amor, se dan cuenta? El conflicto está en el ego, y el ego no es Amor...no puede entenderlo, porque es una energía que rebalsa su naturaleza mezquina y autoprotectora.

De repente entendí que el Amor se hace muy quieto...me dieron ganas de estar así, quietita, junto a alguien. Casi no hay movimiento. Es como estar sumergido en un lago de hielo increíblemente dulce...de ahí la metáfora de los osos polares ivernando!

Hoy me llegó esto:

“La búsqueda de la libertad es la única fuerza que yo conozco. Libertad de volar en ese infinito. Libertad de disolverse, de elevarse, de ser como la llama de una vela, que aún al enfrentarse con la luz de un billón de estrellas permanece intacta, porque nunca pretendió ser más de lo que es: la llama de una vela.”

El Arte de Ensoñar


Qué bueno...porque Libertad es Amor! Amor es volar en el infinito, y buscar el Amor es lo único que vale la pena...pero buscarlo bien! Buscarlo en el único lugar donde está: adentro. Se invierte toda la ecuación, se dan cuenta? Cuando tomo contacto con mi tesoro interior, con la lucecita que hay en mí y en cada uno de nosotros, no salgo afuera a buscar, sino a dar.

Amor es disolverse, elevarse...SER. Y la llama del Amor permanece intacta.

En verdad, la peli de Kim Ki Duk (y miles de otras, y de libros, y canciones, y poemas) no habla de Amor. Habla de lo que no es amor. De las confusiones que tenemos los humanos cuando tratamos de vivir el Amor desde el ego, la necesidad y el miedo.

Vivir un amor es ser humano. Vivir EN el AMor es ser un Mago.

El Mago que hay en cada uno de nosotros, que el mundo necesita desesperadamente.

jueves, junio 26, 2008

Este no es un texto amable


Después de haber leído algunas cosas relacionadas a la victimización de la mujer en la historia de la humanidad, y sobretodo de haberme experimentado a mí misma como víctima infinidad de veces, descubrí algo. La verdad es que la victimización de la mujer no existe. Es, como miles de otras cosas en este mundo, una idea a la que hemos dado forma, corporizándola a través de palabras e imágenes. La verdad es que la mujer sufre esa victimización en la misma medida que usufructúa de los beneficios de ser víctima. La víctima no tiene que responsabilizarse de sí misma, de su propia infelicidad, porque siempre puede culpar por ello a su victimizador masculino, al “hombre-no-amoroso” al cual se apega enarbolando la bandera del “amor”.

Ahora, se ha detenido la mujer a pensar cuál es su rol en todo esto? Ella espera que el hombre sea amoroso, pero quién guiaría a la naturaleza masculina hacia semejante cosa? Se enseña a los hombre a ser amor, o más bien se les enseña a ser odio, competencia permanente incluso en la amistad con sus pares? Es la responsabilidad de ser la guía amorosa del hombre lo que asusta a la mujer y la hace quedarse en el rol de víctima y sus versiones posmodernas? Las chicas “a lo Sex & The City” (no por nada es tan popular el asunto) también son “víctimas” a las cuales “les suceden” cosas que aparentemente no pueden controlar si no es a través de la manipulación emocional o algún tipo de evasión. Siempre queremos controlar algo, hombres y mujeres, con la esperanza de que en ese “control” hallemos el éxito, el amor o la felicidad, y la manera femenina por excelencia es la manipulación emocional. Ésta es la manera en que tradicionalmente se educa a la mujer para sacar partido de su rol de víctima. Tú me sometes, tú te resistes a mi “amor”, tendrás que soportar mis quejas, lágrimas y mis gritos, entonces...La seducción, por cierto, no es más que la contracara melosa de la mujer en llanto. Las dos persiguen una misma quimera: reafirmar su existencia a través de otro, y hacérselo pagar de algún modo en caso de que ese otro oponga resistencia. Para ello utiliza todos los medios a su alcance, porque la sociedad le ha dicho que eso está bien y es lo que se espera de ella. Pero qué clase de amor verdadero querría tomar revancha por su propia infelicidad...qué clase de amor verdadero podría albergar infelicidad alguna? El amor humano, claro.

Como estamos todos funcionando, adentro de esta Matrix, como el perro de Pavlov, por reflejo condicionado, el falso hombre está muy acostumbrado a caer en las trampas y manipulaciones de la falsa mujer, y hasta “disfruta” con ello. Y viceversa. Ambos refuerzan sus egos en este proceso, tanto si momentáneamente “consiguen lo que quieren” como si lo “pierden”. Es lo mismo. En verdad, no se logra ni se pierde nada, si bien lo falso se atrae y complementa muy bien. Nadie parece querer afrontar la incómoda verdad.

Las mujeres que critican a los hombres en el fondo desean mantenerse en un rol inmaduro de nenas caprichosas y quejosas...la crítica, especialmente compartida con las amigas, y saturada de ironías y placeres mundanos, bien a lo Sex & the City, es una válvula de escape a la frustración amorosa, una alternativa a confrontar el hecho dolorosísimo de no sentirse verdaderamente mujeres. Se enseña falsamente a las mujeres que una “mujer” viene en un determinado envase temporal y debe actuar de manera “seductora” a fin de lograr la relación “amorosa” que la hará sentirse “plena”. Algunas mujeres reemplazan el logro amoroso por el profesional, que es la trampa que se enseña a los hombres. Es apenas un detalle. Se enseña a la mujer, igual que al hombre, a salirse de sí mismo, en apoyarse en cosas del mundo para ser...un terrible error.

Una verdadera mujer pone límites a cualquier intento de descalificación o minusvaloración (la clásica arma masculina) con suavidad y firmeza, muchísimo antes de llegar a las quejas y los llantos. No es honesto llegar a eso, porque requiere previamente haber pasado muchas cosas por alto con la esperanza de poder cambiar o manipular al otro con el poder de un falso amor basado en seducciones y negociaciones. Nunca funciona por mucho tiempo. No corresponde al hombre colocar a la mujer en su rol espiritual, ancestral y sagrado, de dadora y receptora de amor: esta tarea le corresponde a ella misma. Las mujeres de la posmodernidad tienen que desandar un largo camino de regreso a su verdadera, mágica y sabia esencia. En ese camino se van dejando a un costado las culpabilizaciones de cualquier tipo, el resentimiento y la infelicidad. Porque solo una mujer que ame la vida en su forma esencial (no la vida del shopping y la empatía catártica con sus amigas) puede saber quién es realmente.

Creo que, en este sentido, los hombres hacen un bien cuando actúan “mal”. O sea, cuando no se responsabilizan del dolor de la mujer. Se espera que si el hombre “compra” el paquete, lo haga responsabilizándose de los sentimientos de la mujer (algún que otro libro de autoayuda que anda por ahí tiene este tipo de enfoque), al fin de cuentas para eso ella lo manipuló, resistiendo sus avances sexuales durante un tiempo o utilizando cualquier otra técnica que tenga que ver con la excitación y postergación del deseo. El más flaco favor que se le puede hacer a una persona es responsabilizarse por sus sentimientos. Es postergar su propia evolución, que en un punto del camino tiene, sí o sí, que enfrentar la responsabilidad personal. Sucede que, como en todo, somos muy buenos en tomar la parte placentera del negocio, y no tanto en recoger los platos rotos. Pero este “actuar mal”, esta lamentable astucia, no es más que la culminación de un entramado de negociaciones y dependencias al que le ponemos el título de “relación amorosa”.

Mucha gente se queja de que hombres y mujeres actúan inescrupulosamente al no respetar sus contratos tácitos o de hecho en relación al “cuidado afectivo” de la otra persona. Decimos que este cuidado es un valor humano, donde la preocupación por el otro es directamente proporcional a la “importancia” del compromiso asumido. Pero sería muy hipócrita no admitir también que la persona que espera el rédito de esa responsabilidad no lo hace desde un lugar de amor (que nunca espera nada puesto que no conoce la necesidad), sino desde un lugar de ego herido, que es siempre un falso lugar, por legitimado que esté. Tratamos nuestras relaciones como una negociación y luego nos quejamos por la falta de amor del otro. No es de extrañar. Nunca hay amor cuando hay un interés personal.

Cuando el hombre, o la mujer, actúan inescrupulosamente, desde un lugar recóndito de su ser están obligando al otro a hacerse cargo de su propio dolor. Lo cual suena muy cruel, dentro de nuestra melosa y falaz concepción del amor. Y sin embargo, es una bendición. Tal vez nunca una mujer o un hombre se verían impulsados a mirar dentro de sí mismos de no ser aguijoneados por esta clase de dolores, y entonces tal vez nunca saldría a la luz el hombre verdadero, la mujer verdadera, que el otro con su “mala conducta” está empujando a la superficie.


Una mujer y un hombre no son sus éxitos ni sus logros, sean estos amorosos, profesionales, intelectuales o del calibre que sean. No son sus posesiones. No son sus experiencias, sus gustos, sus gracias y manías, aunque se definan a sí mismos por todo esto. Se puede dar la vuelta al mundo y aún no saber qué es el mundo, qué es la vida, qué es Ser. Hemos olvidado cómo ser (la cosa más simple y esencial) y lo andamos buscando por ahí afuera (donde, naturalmente, nunca va a estar), a la espera de que alguna experiencia extraordinaria, alguna persona extraordinaria y realmente a la altura de la opinión que nuestra personalidad, nuestro ego tiene de nosotros mismos, nos lo revele. Y culpamos a las circunstancias, al pasado, a otras personas, todo con tal de no hacernos cargo del asunto...de que eso que no pasa afuera es algo que tiene que pasar primero adentro.

No hay verdadero amor hasta no descender a nuestro propio infierno personal y hacernos COMPLETAMENTE responsables de lo que sucede ahí adentro. Porque atrás de las miserias y mezquindades de nuestra personalidad, está la perla de la esencia del Ser: aquello que verdadera y únicamente somos, tapado como el corazón de una cebolla por sucesivas capas de mundo e infelicidad.

La vida no es infeliz. La vida es siempre dichosa, y sólo espera que la descubramos en nuestro interior para manifestarse afuera.

Y solamente eso, descubrir el amor dentro de nosotros como algo que simplemente ES, todos los días y bajo cualquier circunstancias, atemporal e imperturbable, es lo que puede sanar al mundo, construido en y desde la negación de ese amor.

Por eso el “amor” que propone el mundo no es real.

Por eso la gente dice amarse cuando sólo se junta medrosamente, a la espera de prolongar sensaciones de placer (cuando la naturaleza de la sensación es justamente su no permanencia en el tiempo) y evitar sensaciones de dolor que podrían emanar de la soledad, para enfrentar la vida (esa lucha permanente, según aprendemos) con uno, dos o más “aliados”. También tratamos de hacer alianzas afectivas con nuestros amigos, y decimos que los amamos cuando sería más apropiado decir que nos sentimos atraídos hacia ellos porque nos idenfiticamos, porque vemos refeljado algún aspecto de su infelicidad en nuestra infelicidad y eso nos “tranquiliza”. Usamos la palabra “amor” para justificar nuestros propios temores a perder las imágenes que proyectamos, y que otros nos espejan, de nosotros mismos.

Los mayas decían que en esta época el hombre se confrontaría con el mundo de los espejos, es decir, con la imagen falsa de sí mismo, que es la imagen del mundo.

Como no queremos afrontar esa verdad, la tapamos con hechos, con palabras. No nos quedamos quietos en silencio, observando...no tenemos tiempo, claro. Estamos ocupados tratando de lograr cosas ahí afuera, en el mundo.

Hablamos, hablamos, hablamos. Mucho. Demasiado. Sobretodo las mujeres. Nos pasamos la vida rellenando el tiempo con palabras y situaciones que supuestamente deben proporcionarnos la “sensación” de felicidad, o al menos de consuelo de saber que “a otros también les pasa”, entonces dejamos que nuestras emociones y nuestra necesidad (artificialmente inducida)de identificarnos con algo externo a nosotros mismos tomen las riendas de nuestra vida. Vivimos en un mundo mental, lleno de imágenes y pensamientos, y muy poca o casi ninguna vida. A la vida la hemos convertido en excitación, entonces necesitamos cosas, situaciones y personas que nos exciten y nos calmen para sentirnos “vivos” y para escapar del dolor y la infelicidad que inevitablemente sobrevienen. No porque sean parte de nuestra esencia, ni mucho menos de la vida o del amor (aunque miles de canciones y poemas escritos por personas igual de perdidas y propensas a huír del dolor y perseguir el placer que nosotros afirmen lo contrario, que el “amor” está ligado al placer y al dolor y otros disparates por el estilo, para justificar su propio sufrimiento haciendo al amor responsable...siempre necesitamos que alguien cargue el muerto por nosotros), sino porque son parte del mundo que NOSOTROS hemos creado.

Yo he sido, hasta ahora, una de esas personas inmaduras e irresponsables, llenándome la boca con la palabra amor sin tener idea de lo que es eso, sin mirar verdadera y muy profundamente en mi interior. La verdad es que no sé qué es el Amor. No hay preparación intelectual para esto. Es permitir que suceda un proceso que sucede para todos aquellos que lo permiten. Es el proceso de elegir la vida verdadera, no la vida falsa en la cual nadamos quejumbrosos, excitados, temerosos, enojados, alejados irremisiblemente de nuestro verdadero ser apacible y dichoso. Es, dicen, un proceso bastante parecido a la muerte, necesaria para que lo Verdadero pueda renacer.

Estoy en el proceso de disolver el ego, de morir a mí misma, de renunciar a mi personita pequeña y mezquina. A sus gustos, sus manías, sus caprichos, sus falsedades. Es difícil, básicamente porque nos enseñan a creer que esa triste persona somos nosotros, que sin ella estamos perdidos. La primera cosa es darse cuenta de que está ahí, y de hasta dónde llega (en esta época oscura y hedonista está muy extendida) Cuántas áreas de nuestra vida están tomadas por el cáncer de nuestra personalidad, nuestros apegos, nuestros miedos, gustos, disgustos, nuestra negación a aceptar el regalo de la Vida tal cual es, sin convertirla (sin pervertirla) en otra cosa. Se podría decir que estamos en guerra permanente con la Vida verdadera, entonces no es de extrañar que nunca tengamos paz verdadera. El cáncer de nuestro ego nos va matando lentamente hasta convertirnos en unos zombies movidos como resortes en una perpetua búsqueda de placeres, en una permanente huída del sufrimiento, sin advertir que una cosa es la contracara de la otra y tarde o temprano rota para mostrarnos su otra faz, como la luna, porque en el mundo de la dualidad que construimos no existe una cosa sin su opuesto. El yin y el yan.

Por eso es fácil distinguir lo real. Lo real no tiene opuesto.

No es fácil despegarse del sufrimiento, porque la verdad es que estamos muy apegados a él. Nos hace sentir seguros; pero la Vida Verdadera es incertidumbre y lo que hacemos es crearnos la seguridad de un barco permanentemente anclado. Es parte de nuestros apegos al mundo, como las posesiones y todo lo demás. La verdad es que estamos muy identificados con nuestro dolor muy bien negado o muy bien justificado, tanto da, y no queremos desprendernos de él. Nos preguntamos quiénes somos sin ese dolor.

Somos Vacío.

Somos la Nada.

Somos Amor.

Amor que no elige su objeto, porque el amor JAMÁS elige...simplemente se expresa, brindándose a sí mismo.

En cada elección está la trampa de una identificación con nuestro yo infeliz en permanente anhelo de cosas externas que “nos darán la felicidad algún día”

La dicha verdadera no existe en el futuro.

Ni tampoco en el pasado.

Por más que vivamos en ellos en nuestros pensamientos, si es que a eso se le puede llamar vida...

La única dicha verdadera es AHORA.

domingo, marzo 09, 2008

Dulce placebo


La chica que pasea la mirada por las estanterías blancas tiene un pañuelo en la cabeza y un largo delantal, a juego con el piso y las paredes. Todo blanco, aséptico. Podría trabajar en un hospital como instrumentista o en un delivery de comida macrobiótica.

-Más dulce y frutal...bueno, está el de coco y mango.

Podría ser un licuado, pero no. La chica me tiende una botellita transparente con sumo cuidado. No, no lleva guantes de látex, pero no estaría de más... La acerco a mi nariz, la huelo. Agito el líquido naranja claro, que hace unas burbujitas fugaces.
Lo pulverizo en el dorso de mi mano y vuelvo a aspirar. Tiene todavía mucho olor a alcohol, pero es rico. Agito la mano para que se seque más rápido. En las estanterías se apilan otros frascos transparentes con líquidos de colores, esponjas a juego, sales de baño...todo lindo, moderno, femenino. De hecho, el lugar está colonizado por mujeres, tanto vendedoras como clientas, todas afanadas tras los frasquitos y los colorcitos. Vuelvo a aspirar. El perfume me gusta, sí. Me lo llevo.

-¿Para regalo?

Le digo que sí. Se trata de un autorregalo, pero bueno...¿hay diferencia? Me hace ilusión desenvolver el paquete envuelto en papel de seda. Todo es tan chic. Qué lindo, este pequeño universo de belleza y perfumes, todo blanco y cujado de colores y envases primorosos; un alivio. Un placer, en verdad.

Así sucede. Suavemente me invade esa gratificación instantánea que emana de toda buena compra (excepción hecha de la del super, claro), en mayor o menor medida; o tal vez directamente de toda compra superflua. Por supuesto, me estoy llevando algo más que el body splash con delicioso aroma a coco y mango...me estoy llevando un momento, una sensación envasada en 150 mililitros. La compra captura algo del mundo para nosotros, algo mucho más indefinible y subjetivo que un aroma. Una pequeña compensación a los apretujones del subte, los gritos del jefe, las peleas con la compañía de telefonía celular y los sinsabores de la balanza (de la cual lamentablemente suele pender un hilo de autoestima) que matizan la vida de toda chica cosmopilitan del subdesarrollo. Una suave y tentadora vocecita susurra: todo está bien. Sigue comprando y te sentirás mejor. Ay, a quién le importa que ya tengamos veinte frascos de body splash en casa? De coco y mango no tenemos ninguno, estoy segura... La compra es una droga dulce y frutal, bastante poderosa por cierto. Esto tiene un matiz un tanto riesgoso en el caso de las mujeres (y no nos referimos al riesgo de patinarse la extensión de la tarjeta de crédito, que es el único que los publicistas parecen detectar...qué triste que en nuestra economía la figura femenina con poder adquisitivo aparezca siempre con la mano en el bolsillo del figurín masculino, no?).

Madres, amigas y revistas femeninas varias coinciden en recomendar un remedio universal para las separaciones y otros estados de ánimo cercano al subsuelo: la peluquería. Y sus variantes, claro: un masaje, una sesión de spa o un paseo por las tienditas fashion de Palermo (Soho, Village, Lower East...? ya me perdí)

Y ahí vamos...shop till you drop!

Hacerse unos automimos está muy bien. Pero a ver...esto de andar comprando parches fashion para tapar agujeros emocionales no tan fashion...no será algo que se nos puede volver en contra? O, lo que es aún peor, que corre el riesgo de agotarse en sí mismo como recurso? Ya saben cómo es el tema, uno se hace adicto y necesita dosis cada vez mayores...el body splash pasa a ser como comerse un chicle cuando uno está que se come las paredes de hambre.

Partamos de la base de que estas compras autogratificantes y no necesarias siempre siempre son el alimento favorito del ego...pero para las mujeres, además, cuando se convierten en compulsión, suelen actuar a modo de tapón emocional. Corríjanme si me equivoco, el hombrecito típico optaría por un partidito con los amigos, o una buena sesión de sexo (vieron que es algo que los hombre usan mucho como descarga, cualquier analogía es mera coincidencia). Que eso tampoco resuelve el problema de fondo (que vendría a ser, para decirlo en dos palabras, que habitamos una sociedad consumista, individualista y alienante, y encima estamos copados con eso), es totalmente cierto...pero por lo menos es más liberador, suelta en vez de tapar. Y, ya que alimentar al espíritu no suele ser parte de nuestro programa, entre gratificar al cuerpo y gratificar a la mente...creo que me quedo con lo primero. Sí, ya sé que no son cosas excluyentes...pero verdad que parece siempre que es una cosa o la otra? Ah, la ensalada de dicotomías posmoderna...mozo, tráigame el aderezo, por favor!

Cuando salí del local tapizado de blanco y repleto de frascos multicolores, con mi preciosa bolsita rebosante de papel de seda conteniendo mi novísima adquisición, pensé que sería buena idea echar un vistazo a las tienditas de ropa del barrio (no vivo en Palermo, aclaro por las dudas). Sólo mirar...claro que, se me olvidó un detalle: estamos todavía en época de liquidación, y...ups, cosa imperdonable, no me compré nada, pero NADA nuevo esta temporada que pasó...¿qué pasó?. Uno de mis períodos amnésicos en los que olvido las bondades del shopping, sin duda...y allí fui corriendo, a comprarme una musculosa, y un pantalón sin evaluar demasiado si lo necesito, porque está todo tan bien de precio y hay cosas tan lindas, aún en la moda tan indigerible del último verano...Pero, cosa curiosa, cuando me dieron las bolsitas de papel...se hizo un espacio en blanco, una ausencia más blanca que las estanterías de la tiendita del body splash. Oh sorpesa, no sentí gratificación alguna...Me quedé mirando a la vendedora con cierta desconfianza, como si me hubiera cobrado de más, y a punto estuve de decirle...Y? Qué pasa que no me pega todavía? Se supone que esto es alivio instantáneo!

Y ahí nomás me di cuenta de que estaba tragando un Placebo, así con mayúsculas, por enésima vez...y una vez visto el truco entre bastidores...andá a convencerte de que el mago hace magia! Una lástima...porque a mi autoestima le hacía casi tan bien como ir a la peluquería. Y lamentablemente paso por la peluquería con la frecuencia del cometa Halley...qué desastre, porque mi cabeza está tan dada vuelta que parece que ya no hay Morcheeba que me sirva...

viernes, septiembre 14, 2007

Marilyn & Grace, Love and sex




El otro día se me ocurrió pensar qué actriz de su época sería la contracara perfecta de Marilyn Monroe. No en cuanto a performance actoral...sino en cuanto a esencia. Grace Kelly, por supuesto. Rubias, bellas, glamourosas y hollywoodienses...a continuación, un punteo muy breve de sus diferencias...

Tenemos, del lado de Marilyn, una infancia de abandono y pobreza deambulando entre instituciones y padres adoptivos abusadores. Grace, mientras tanto, crecía plácidamente bajo el azul del cielo de Philadelphia, en una familia de clase acomodada.

Marilyn tuvo que desnudarse para pagar el alquiler. Grace sólo se desnudaba para ducharse...y algunas otras cosas.

Marilyn era la bomba sexy, Grace la princesa de hielo.

Marilyn tenía el alma a flor de piel (cosa que se puede apreciar con sólo mirar la foto). La de Grace había que rastrearla un poco más...(idem).

Marilyn, en palabras de uno de sus amantes, tenía la tonta idea de que el sexo acercaba a las personas. Grace, detrás de su apariencia virginal (requisito que, por cierto, le “exigió” el Vaticano para convalidar su matrimonio con Rainiero de Mónaco), consumía a los miembros masculinos del elenco de turno como caramelos masticables.

Marilyn era una niña buscando protección y afecto. Grace era una aristócrata buscando diversión y un título nobiliario.

Para los Keneddy, Marilyn era un estorbo sexy, pero estorbo al fin. Para Rainiero, Grace era una mujer perfecta e inigualable. Aún cuando difícilmente podría ignorar en los últimos años lo engañaba con pendejos...perfecta al fin.

Grace se fue en sus cincuenta y pico, habiendo formando una familia y teniendo además la estima de sus súbditos...Marilyn se fue en sus treinta y pico, estando tan sola como se puede estar, intentando llamar a un número que no hacía más que darle ocupado...

...el número del amor, tal vez?

Acá es donde yo me pregunto...cuál es la moraleja del cuento? No me interesa juzgar a nadie, pero no puedo dejar de pensar que la vida exitosa y principesca de Grace de algún modo “validó” un modo de actuar basado en la hipocresía y el interés personal...y a Marilyn, por tratar de ser ella cuando todos trataban de meterla en un moldecito cómodo de rubia boba, miren cómo le fue...cuál de las dos fue más amada? Paradójicamente, la que menos alma, la que menos verdad le puso al asunto...

El modo en que cada una entendía el sexo ya lo dice todo. Para Grace, como para su papá dandy y mujeriego (un Edipo de aquellos, no?), era más bien un deporte, que había que practicar a escondidas, eso sí. Una dama en el salón...y etc. etc. Una cuestión de PODER y placer, bah. Marilyn, con más carencias afectivas y menos estrategias, parecía tener demasiadas ganas de entregarse y ser protegida por potenciales "papás"...demasiadas como para pensar en protegerse a sí misma, porque...no es demencial tener que protegerte de alguien a quien dormiste desnuda y abrazada...? no parece un absurdo...? Pues sí...el absurdo del mundo basado en el ego, la razón y el poder en que vivimos.

Ok...parece que, concibiendo la intimidad física como una manera más o menos placentera de que dos personas sigan siendo emocionalmente distantes, uno, ya sea un hombre o una mujer con una concepción masculinizada del sexo, se mantiene "en control", sin correr riesgo de desbordes afectivos...y así puede más fácilmente lograr lo que quiere, que es lo importante, claro...el amor, bien gracias. Porque parece que las cosas van mejor cuando uno simplemente se olvida del amor, no...? Ahí mágicamente aparece el príncipe que te ama...por lo que realmente sos, o por una imagen idealizada que tiene en su cabeza de cómo debe lucir su princesa...? En fin...(ver post: Figurita repetida).

Por cierto, cualquier parecido del afiche de Criaturas Salvajes con la foto de Grace...es pura coincidencia.

domingo, septiembre 02, 2007

Ahora sí: orgullo nacional

Con ustedes...Nikki Blonsky, protagonista de Hairspray.
¿Cómo llega una gordita que vendía helados en Long Island a eso? Obviamente, con una alta dosis de confianza en sí misma...como ella misma dice: tenés que estar seguro de lo que sos, encontrar la pasión en tu interior y seguir tu sueños. Así de simple.

Así, mientras otras chicas se obsesionaban con las dietas, las lipos, el tamaño de sus lolas y su guardarropas...Nikki trabajó para hacer lo que quería, aún cuando mucha gente se le cagaba de risa. Vamos...hay que tener cuerpo de perra para tener éxito en Hollywood...recién ahí la cuestión de si actúas más o menos pasablemente pasa a tener alguna relevancia.

Para mí, las chicas como Nikki son un verdadero orgullo mundial (ya dejando los narcisismos nacionalistas de lado). Porque, en una época donde la imagen lo es todo y la sed no es nada, se animan a ser ellas mismas y a mostrar al mundo lo que son, contra todos los estereotipos y prejuicios. Y, si tienen éxito, animan a otras a hacer lo mismo.

Tener "éxito" siguiendo la fórmula de mostrar el orto y las tetas...bueno...no es muy meritorio que digamos, no? Digo, en una época donde se rinde culto al orto y las tetas...es como poner un kiosco enfrente de un colegio: imposible que te vaya muy mal, si tenés buena mercadería. Más allá de que no hace más que aumentar la confusión acerca de nuestra identidad sexual en la que hombres y mujeres vivimos inmersos. Porque, si nos remitimos a la massmedia, parece que una mujer pasa por "mostrar culito y tetitas", y ser un hombre pasa por "tener ese culito y esas tetitas". Mmmmm.....houston....we have a problem.

Para mí, la gente verdaderamente exitosa, la gente que que verdaderamente es un orgullo, es la que logra ser ella misma, contra viento y marea. La que no se deja engatusar con las falsas promesas consumistas. La que sabe que su propia estima no pende de un par de saquitos de silicona o del tamaño de su miembro eréctil...ni tampoco de la cantidad de lugares y veces que lo coloca, la cantidad de ceros de su cuenta bancaria, zapatos en su armario o decenas de contactos en el messenger...

"Me gustaría seguir actuando, obvio. Pero si no, no hay problema: vuelvo a la heladería, me como un cucurucho de crema, y listo..."

Esta chica entendió de qué se trata la vida.

sábado, agosto 25, 2007

Orgullo nacional...?


De Ara, a esta altura del partido, sabemos dos cosas: una, cualquier corte y/o color de pelo le queda bien. Dos, vende lo que sea: agua saborizada, peluquerías, autos...por algo la chica es una empresa. Ahora...yo veo esta imagen, y la metáfora es tan...notoria. Por si quedaban dudas, a Ara la vistieron de elegante negro, onda gata sofisticada, para asociarla aún más (por si el copete no fuera suficientemente claro...) a la carrocería del auto en cuestión...

Toda enfundada en negro, pero con el escote bien abierto, claro...las tetitas en bandeja, fundamental...no sea que algún desubicado la confunda con Trinity o algo distinto a un OCNI refinado...

Lo de "comprate este auto para cogerte a esta mina" tampoco es nada nuevo...es la manera en que vienen vendiéndolos desde los albores de la historia automotriz, básicamente...

Ahora, la frasecita de "orgullo nacional" me quedó rebotando...cuál es, exactamente, el orgullo...? Chicas lindas, ex modelos devenidas actrices, en este país hay para tirar para arriba...así que el motivo de orgullo debe pasar por otro lado. Claro! Por el lado Sutherland...! Ahora sí...

No sé si se habrán dado cuenta, pero filmar un comercial con Kieffer Sutherland entraña la posibilidad más o menos real de encamarse con Kieffer Sutherland...lo cual no es moco de pavo. Yo creo que la ilusión de "cogernos" a un yanqui exitoso, y por ende, simbólicamente, a la nación yanqui toda (en vez de ser sistemáticamente cogidos por ellos) es una fantasía acariciada por muchos, muchísimos argentos...ahí sí, lo del orgullo nacional cierra perfectito. Tienen más guita que nosotros...manejan el mundo...hablan inglés sin tener que ir a ninguna academia berreta...laburamos para ellos...en el fúbol no nos podemos reivindicar, porque juegan tan mal que ni da satisfacción ganarles...cómo resolvemos este entuerto? Ah, ya está! Que Ara se coja (aunque sea simbólicamente) a Kieffer; después nosotros nos compramos el auto para cogernos (aunque sea simbólicamente) a Ara, y así simbólicamente nos cogemos a Kieffer, y por ende, a toda yanquilandia...

Ah, queridos...las maravillas de la simbólica. En el reino de los simbólico, todo, absolutamente todo, es posible...

No es brillante la publicidad...? Trabaja con el inconsciente colectivo mejor que cualquier profesional del diván...no para curar a nadie, claro, sino para acentuar el síntoma...pero bueno, son detalles...

Y que conste que considero la psicoterapia una pérdida de tiempo más o menos entretenida...

miércoles, agosto 15, 2007

Animate a más



Sí, ya sé...no es pa cualquiera...hay que animarse a tocar una colita, eh! Leer libros de Tantra de Osho, practicar las posturas más jugadas del Kamasutra, eso lo hace cualquiera...pero, hay que ser valiente para animarse a tocar una colita...y más cuando eso es lo que habilita la entrada a un site...

No sé, yo soy más bien torpe y me pierdo con las sutilezas, pero por suerte mi ¿ex? amigo que diseñó el site tuvo a bien explicarme en su momento que esto tiene que ver con ciertas nuevas tendencias en sexualidad que están de moda en Europa...raro, ¿no? yo siempre pensé que lo de las tendencias era una cosa para los amigos de Infobae, pero bueno, tanta tendencia en alza...parece que se transfiere a otros ámbitos. Y lo de las colitas, sin duda es algo que conjuga perfectamente con esas nuevas tendencias...

Efectivamente este site te lleva en ascenso cual paquete accionario de empresa de tecnología de punta, te eleva, te alza...si sos hombre, claro...si sos mujer, te embolás bastante...pero bueno...ya sabemos que poner parejas es algo que a los machitos ponedores argentos no les gusta (ver post Mal, pero acostumbrada...), enseguida se empiezan a comparar con el Adonis de turno, básicamente en cierta parte retráctil de su anatomía, y eso los pone mal...así que, claro, está más que bien limitarse a la exhibición de colitas femeninas despojadas de el más leve rastro de celulitis y/o flaccidez con la ayuda de una buena rutina de gym y masaje y/o el bienamado Phososhop...de última que sufran las chicas, que pa eso son mujeres...paréntesis, tanta obsesión por la cola...no será como dice la querida Laurita, que hay una cierta tendencia no asumida, por parte de la población de machitos ponedores argentos que consumen estos sites (y la revista Maxim, y la Brando, y la Gabo...), a la tracción trasera...?

Cito textualmente de dicho sitio:

"Sexto Sentido comercializa productos eróticos, e impulsa a crear en la mujer de hoy un estilo más libre, más sensual, más pleno, donde el erotismo y la sensualidad se instale en la vida diaria.
Y para el hombre, mayores y mejores posibilidades de goce y trascendencia en su sexualidad."

Ajá...a ver si entendí: yo me pongo la tanga de lunes a lunes, así el pibe goza y trasciende...?

No les recuerda un poquitito al club de maridos de Las mujeres perfectas? Pobres...sólo querían perritas cogibles que hornearan galletas...OCNIS, como dice el amigo Livio...objetitos cogibles no identificados...sobre todo, no identificados...no sea que encima quieran tener una identidad sexual propia, usar vibradores o algún otro disparate...

Para los que estén con ganas de elevación...site completo:

http://www.sextosentidoweb.com/

Anímense...si son machitos, claro.

domingo, agosto 12, 2007

American Beauty



Bueno...a propósito de la belleza! jeje

Ya hablé un poco al respecto en mi último comentario al post de la Letu (si quieren, pasen y vean)...la verdad, queridas y queridos, no podemos seguir comprando tanta verdura...tiene un costo emocional muy alto!

Porque si bien hay varios avisos de hombrecitos musculosos en silp con abdominales como tabla de lavar...la presión por ser "bella" se ejerce de manera mucho más ostensible y alevosa sobre las mujeres. Es tradición...jeje

Conozco casos de pibes que les han reprochado a sus novias el tener celulitis! Ahora, que a ellas se les ocurra hostigarlos por su pancita, es más bien improbable...la igualdad, vio...

Gente, dejemos de perdernos en la sarasa del marquetín...y ocupémonos de AMAR, que es lo único que importa...los que orquestan la sarasa quieren manipularnos para que compremos cositas que supuestamente nos harán deseables, felices...that´s it...y nosotros qué hacemos? Vamos y las compramos, claro...qué nabos, je.

Yo, en este momento, qué quieren que les diga, si me dan a elegir prefiero gastar guita en un par de buenos libros en Kier, antes que un maquillaje de Lancôme (claro que, si puede ser, agarro las dos cosas, je). El tubito de maquillaje se termina, los libros quedan... Significa eso que no me interesa estar linda? Pues claro que me interesa...pero hay que alimentar TODA la belleza, no sólo la de afuera, mis amores...siendo giles presas del consumo y los estereotipos, no le vamos a aportar nada bueno ni al mundo, ni a nuestra propia felicidad.

Como calculo que ustedes son gente inteligente y van a estar más o menos de acuerdo con esto y consiguientemente no se va a armar la polémica en el bar de los posts anteriores...stay tunned, more polemic posts coming soon! ;)

viernes, agosto 10, 2007

Chicas photoshopeadas y arrancacorazones





















Bueno. Pa empezar, les cuento que la Letu es hermana de una muy amiga de una muy amiga mía...jeje...digamos que la conozco desde la época en que Norman Briski no le daba ni la hora...

En esa época era una chica más. La hija del vecino. Lindos ojos, eso sí, y mucha actitud María Marta...Pero, lo de buen cuerpo, mis queridos...es puro Photoshop, como bien dicen los amigos de eblog (http://eblog.com.ar/2509/adelanto-brando-8/)

Es bastante injusta la cosa, porque, queridas, con un buen cacho de silicona adentro de cada teta, extensiones, lentes de contacto coloreadas, una buena iluminación, una buena maquilladora, un buen fotógrafo y una buena mano del amigo Photoshop...me pueden decir quién no es linda y sexy? Anybody...? Hasta Nina Pelozzo, me parece...

Entonces nosotras, sin tener en cuenta la tonelada de producción que hay atrás de estas imágenes mentirosas, nos amargamos, nos sentimos menos diosas que la Letu, la Fonzi o la cover girl de turno...pa pior, los homo sapiens argentos en vías de desarrollo tienden a babearse ostensiblemente ante estos despliegues de carne más o menos bien mentida...

Chicos...cuándo se darán cuenta de que el sexo, el verdadero sexo, no pasa por ahí...

Es graciosa, además, la bajada:

"Provocadora y arrancacorazones, Leticia Brédicce se pone de rodillas"

(menos mal que no aclaran para qué...no creo que sea para rezar el rosario, precisamente...arrancacorazones...pobre Vian!)

Y sigue:

"A todos los hombres de los que me escapé les pido perdón"

Tranqui, Letu...ellos te están agradecidos! A lo mejor hasta tuvieron la suerte de encontrar una chica sin tanta necesidad de llamar la atención...Por cierto, mejor ni hablemos de los que salieron rajando...que son bastantes más, jeje

Y bueno, muchachos...festejen, que por si éramos pocos, parió la abuela! Como todavía hay pocas revistas para machitos argentos ponedores, está bueno que Brando se vaya consolidando con su estilo menos grasa que H, no tan para oficinistas de after office como Maxim, más nacionalista que Playboy...Lindísimo todo, aunque la pifiaron un poco con ese nombre con gustito a club lésbico... Brando...NNNNNN! ;)

Alta revista, por cierto, eh...del grupo La Nación, lo cual me hace pensar en un target de machotes ponedores que la tienen bien grande, más que de machitos...con las consabidas notas sobre "los 10 chiches tecnológicos que todo machote ponedor debe poseer, qué hot que debe ser coger en la oficina arriba del escritorio de tu jefe, y lo milagrosa que es la publicidad argentina...CHAN! Esto es lo que yo llamo una buena práctica onanista...gracias, chicos, nos quedó claro quién está atrás del asunto...como si hubiera lugar a dudas, jeje.

viernes, agosto 03, 2007

Mal, pero acostumbrada...




Bueno...ya sé que a todo el mundo le parece genial esta publicidad!

Pues a mí no! jaja

Les cuento por qué:

1- A fin de cuentas, los que usan el forrito (por más que una lo compre, lo desenvuelva y todo eso...) son los hombrecitos...ergo, por qué pusieron chicas? No hubiera sido más divertido con fotos de chicos...? Ah, fucking sociedad machista y sexista en la que vivimos...aguante el hombre objeto! jaja...

2- Es taaaaaaaaaaan previsible: la hippie que no usa nada, la negrita calentona con cara de "cogeme por atrás" que va con el texturado (entre paréntesis, si alguien asocia en su cabecita "forro texturado" con "placer intenso" o "sexo anal"...ufff...vamos mal, eh...intensidad tiene que ver con SENTIR INTENSAMENTE, no con un entramado minúsculo de látex o una fantasía masculina por demás previsible...)

Se nota mucho, demasiado, que los que pensaron la publicidad son hombres...la hicieron para autorregocijo personal...vulgo, paja mental, como yo suelo llamarle...

En fin...a mí esta campaña no me parece ni innovadora, ni hot, ni nada...me parece más de lo mismo...

En vez de aprovechar que tienen un producto que da para mucho, y mostrar el sexo como algo lúdico, divertido, de a dos (por qué no imágenes de mujeres Y de hombres, las dos cosas....), no, prefieren mostrar al sexo y a la mujer como un mero fetiche...brillante...eso sí que no está para nada visto! jaja

Ah, por si alguien pensaba que el blog se puso polémico y subido de tono...les tengo noticias, no hizo más que empezar! Ah, cómo voy a explotar la veta del sexo, ahora que sé que da raiting también en los blogs...!

miércoles, julio 25, 2007

Material cogible

Como veo que el tema de coger siempre es una manera (burda, ya sé, sepan disculpar) de levantar los comments del blog...vamos con otro post cogible! jaja

A ver...qué es lo que usted considera material cogible? Desarrolle y ejemplifique.

Yo tengo muchas dudas existenciales al respecto...sobre todo luego de una conversación reciente con un amigo en la que me dijo que el problema era que yo me veía como una minita cogedora, o que no me veía como una minita cogedora, o cogible...no sé...ya me hice un lío?

Material cogible y material hacerelamorable, es lo mesmo...?

Ser cogedora y ser cogible, es lo mesmo...?

Ya sé que me van a contestar No y No, pero...usen un poquito esa materia gris que Dios les dio, hagan algún aporte tangible...

Obrigada again :)

viernes, junio 29, 2007

Hacer el amor y coger, es lo mesmo...?

Digo, es tan sólo una diferencia de sintaxis, dos significantes, mesmo significado?
O son dos cosas diferentes? Me explican, por favor, que yo soy chiquita y no entiendo mucho todavía...?

Gracias!

miércoles, enero 17, 2007

Amas de casa desesperadas

Royal express

Querer conocer a alguien y querer tener sexo con alguien ¿deberían ser, necesariamente, cosas excluyentes?

Yo vengo hablando de que los hombres esto y las mujeres lo otro, y en verdad no es mi intención generar antagonismos o estereotipos. De manera un poco confusa, he estado dando vueltas entorno al tema de la crisis de la modernidad como gran detonante de la crisis de identidades que vivimos hoy. Hasta no hace mucho tiempo, los hombres y las mujeres tenían, en la sociedad, roles claramente definidos, que se pretendían complementarios (esto ya da para abrir un paréntesis, pero vamos a dejarlo ahí, porque de digresión en digresión, ya me veo torturándolos con otro post eterno). Por suerte, claro, había también hombres y mujeres, artistas, esa gente rara y loca que generalmente tenían demasiado o demasiado poco dinero, demasiados o casi ningún amante, esa gente vanguardista que sólo se hallaba a sí misma en los extremos y a contracorriente (sí, los hippies no inventaron nada), gente, en definitiva, que curtía otra onda (me aburro a mí misma si sigo mucho el tonito intelectual ☺). Pero, claro está, eran la excepción. Lo que habilitó la posmodernidad fue, entre otras cosas, la puesta en disposición de esas actitudes como si fueran un abrigo de quita y pon, de suerte que hoy cualquiera puede acceder a ellas. Hoy tenemos un abanico de roles para elegir, convenientemente banalizados y vaciados de sentido por el uso indebido e indiscriminado que de ellos hacen los medios (los medios son y serán siempre la bestia negra en este blog...menos internet, claro ☺). Y, se sabe, cuando uno tiene tanto para elegir, sobreviene la crisis de la página en blanco, y termina por no elegir nada, o lo que es lo mismo, por elegir un poco de todo (la suma de todos los colores, en la síntesis sustractiva, es justamente el blanco).

Las amas de casa de la posmodernidad ya no hornean tortas con royal, ya no almidonan las camisas del marido: tienen otras inquietudes. Las amas de casa de hoy están desesperadas, y lo más probable es que estén pensando en acostarse con el plomero sin que se entere el marido, todo esto mientras litigan con su ex por la tenencia de los chicos y planean un próximo lifting. Algo pasó con la identidad, no? No me malentiendan, no me interesa esa cosa nostálgica apocalíptica del ay qué bien que estábamos antes y qué mal que estamos ahora. No...no creo que antes estuviéramos bien. Y justamente por eso, cuando se relativizaron todos los límites que antes eran inamovibles como muros de piedra (y si los cruzabas, no había vuelta), fue como sacar el tapón a una tanque de quinientos litros. Demasiada presión acumulada. La represión y la limitación son una especie de tradición de la humanidad; ahora de pronto desaparecieron las restricciones morales; quedan sólo las del capital. O sea: podés hacer lo que quieras, siempre que tengas plata. Si no ya no podemos controlar a las masas por la religión, controlémoslas por el consumo (que es, sí, el nuevo opio de los pueblos globalizados de la posmodernidad)


Tener o no tener


Recuerdo que la primera vez que tomé conciencia de esto yo debía tener unos 8 o 9 años. Nos íbamos de convivencias (o sea, de fin de semana) a una masía (o sea, casa de campo) con los chicos del colegio (o sea, gente con la cual yo tenía una relación bastante dificultosa). El viernes a la mañana estaban todos en el patio, con sus flamantes mochilas, listos para salir. Yo aparecí con un viejo bolso de deporte (de esos ochentosos que tenían iconitos como si fueran de los juegos olímpicos o algo así), y una compañerita me preguntó enseguida porqué no había traído una mochila. En uno de los momentos más incómodos de mi vida, le contesté que no tenía (sabemos la tremenda importancia que reviste para los niños sentirse integrados a un grupo: tener o ser algo diferente equivalía más o menos a la condenación eterna, especialmente en un caso como el mío que ya presentaba harto irregularidades). ¿No tienes? – me dijo mi compañerita con su acento castizo. ¡Pues si no tienes, se compra! – concluyó, admirada de que alguien pudiera ignorar una verdad tan elemental.

Algunos años más tarde, recuerdo haber reproducido cierto comentario que escuché a mi mamá acerca de las canillas de oro que Donald Trump había instalado en no sé cuál de sus mansiones o yates, y de la frivolidad que eso implicaba considerando que en África la gente se moría de hambre (entiendan, era la época de We are the world, Live for África y todas esas movidas...en el comedor del colegio un cartel recordaba lo afortunados que éramos de poder disfrutar de unas albóndigas nauseabundas, ya que muchos niños de nuestra edad, allá en África, no tenían esa suerte. Y yo era una niña bastante impresionable). Estaba mi amiguita, la que me había increpado por mi falta de recursos unos años atrás. Inmediatamente, respondió que ella no veía nada de malo en eso. “Si yo fuera millonaria, ¡pues también me pondría la grifería de oro con diamantes y hala!”. Recibí así, gracias a la tolerancia de mi amiga para instruirme a pesar de mi escasa disposición, mis primeras lecciones sobre el capitalismo posmoderno. Menos mal, porque con la moral pequeñoburguesa que me habían enseñado en mi casa, pues estábamos apañados.

Tiempo después, y como no es fácil desprenderse de las propias raíces, he seguido comprobando, ya de manera más consciente, cómo ese idealismo y esos valores han continuado complicándome la existencia hasta el día de hoy. Y sips...hoy por hoy ser idealista y tener una escala de valores diferente y propia es ir contracorriente, pero no por romántico rebelde transgresor, no por hacer la gran Byron y escandalizar a las señoras gordas que toman el té, sino simplemente por boludo. El que no acepta la lógica capitalista es un tarado, y eso pasa también en las relaciones. Digamos que ahora, y del mismo modo que Flaubert decía “Madame Bovary, c´est moi”, yo podría decir “La señora gorda que toma el té, soy yo”. Hoy por hoy, Byron no escandalizaría a nadie por estar enamorado de su hermana y tener una amante a la que desprecia públicamente, capaz de hacer cualquier cosa por él (después de ver cualquier capítulo de Nip Tuck, hasta nos parecería poco original). Pero seguro sería tildado unánimemente de boludo por ir a pelear a una guerra en la que ni siquiera tomaba parte su país, como un modo de encontrar un sentido a su vida. ¿Qué ganó con eso? Nada, encima el muy nabo pescó una fiebre, por ir a la guerra, y palmó. Nuestra época, recordemos, tiene un solo e indecible terror: la muerte. Podemos soportar todo menos morirnos. Una injusticia, bah. ¿Para qué tenemos tanta tecnología, sino? Antes la gente tomaba la muerte como un proceso natural de la vida, donde con un poco de suerte te esperaba una vida mejor. Pero ahora, un tiempito después de que Descartes dijera su famosa frasecita, no creemos en esas patrañas (bah, ni en nada; Descartes por lo menos creía en la razón). En cierto momento (a medida que avanzaba la ciencia y el paradigma racional, casualmente), la muerte comenzó a ser conjurada como si eso fuera lo más normal del mundo.


Turistas en el shopping


Yo preguntaba, al principio, porqué querer conocer a alguien y querer tener sexo con alguien deberían ser, necesariamente, cosas excluyentes. La posmodernidad habilitó esa exclusión. Entonces uno puede pensar, qué bueno, por fin blanqueamos las cosas, se acabaron las hipocresías y las sábanas con agujerito (como en Como agua para chocolate, la vieron?). También se terminó la necesidad de conocer al otro (total para qué). Toda la lógica del capitalismo tardío está fundada en la canalización del deseo. Cualquier cosa que se interponga en el camino entre yo y mi deseo, es consecuentemente un estorbo. No una posibilidad de aprendizaje: un estorbo. Zygmunt Bauman habla del pasaje del arquetipo del peregrino de la modernidad que recorría un camino, que está comprometido con su propio devenir, al paseante que deambula sin rumbo fijo, arquetipo de la posmodernidad, no comprometido con nada (es notable la reacción de pánico que a la mayoría nos provoca la posibilidad de comprometernos, no ya con alguien, sino con la cuota de un gimnasio por doce meses...) Ya no hay caminos que recorrer: todo está al alcance en una superposición de recorridos posibles que siguen la lógica intermitente y compulsiva del shopping. Deseo y satisfacción. No sé lo que quiero, pero lo quiero ya. El único problema de la lógica capitalista, eficiente por demás, es que, por su propia naturaleza, deja afuera al amor. Y, curiosamente, inoportunamente, fastidiosamente, con toda nuestra posmodernidad y nuestra sexualidad liberada, parece que la cuestión nos sigue preocupando.

Desde la perspectiva del amor, la vida, como diría Roberto Benigni (yo tengo una tendencia a caer de tanto en tanto a un nivel de vuelo apenas rasante en mis citas, pero bué), es bella. Siempre es bella. El mundo, por su parte, es bastante horrible, qué se le va a hacer. Desde la perspectiva del amor, el sexo es una forma de conocimiento, además de una forma de placer. Se sigue entonces que el sexo se enriquece con el amor. O también, que el amor se enriquece con el sexo. Pero es un enriquecimiento puramente espiritual, no económico, así que es entendible que no le interese a mucha gente. ¿Qué espera la gente de una relación? Placer. Estar bien. Sentirse bien. Unos mimos. Alguien que me comprenda. Alguien que tenga mis mismos intereses. Que sea linda, divertida, inteligente (se darán cuenta de que ponen esos atributos como quien recita la lista de la compra?) Hasta la inteligencia está desustancializada, porque ha dejado de ser un valor en sí mismo para convertirse en un valor de cambio como todo lo demás, en este caso un valor que revaloriza el objeto mujer (podría ser el objeto hombre, para el caso es lo mismo). ¿Para qué diablos querría tener a alguien inteligente al lado, si no es para aprender algo, para compartir algo desde ese lugar? En verdad, lo que entiende el común de la gente por inteligente es alguien que se las arregla bien para salir bien parado de las situaciones: lo que se valora no es la inteligencia como habilidad analítica y emocional, ni mucho menos como muestra del nivel de profundidad y sensibilidad de una persona, sino simplemente la astucia en la supervivencia. Un vivo, bah. Donde dice inteligente, léase vivo. Pero que no me cague, eh?

Es interesante analizar este clásico triunvirato de cualidades (lindo, inteligente, divertido); nótese la ausencia de referentes morales en la lista. No se habla ya de cosas como la generosidad, la honestidad, la integridad de alguien como valores deseables. Esto devela de forma muy sencilla el objetivo del “comprador” en cuestión: pasarla bien. Pasarla bien, procurarnos un bien agradable de usufructuar, es el objetivo básico de una compra. Para mucha gente, es el objetivo básico de la vida.


Love pills


Ya dije que no me gustaría sonar moralista. Como a cualquier mortal, me encanta el placer. ¿Pero eso tiene que ser a costa de sacrificar todo lo demás? Entonces no va. Justamente, el tema es que nadie lo ve como sacrificio, sino como beneficio. Recién nos rasgamos las vestiduras cuando descubrimos que estamos solos y que no hay media naranja por ningún lado (a lo sumo, medio limón partido en la heladera). Pero no relacionamos una cosa con la otra. ¿Podemos amar si la mayor parte del tiempo estamos pensando en cómo obtener placer y beneficiarnos a nosotros mismos? No y mil veces no. Justamente, porque el amor implica abdicar de nuestro egoísmo como brújula para andar por la vida. El amor y el individualismo no son compatibles. No, no es como en esa publicidad (una cínica desustancialización de los libros de autoayuda), donde el “me amo a mí mismo para poder amar a otros” pasa a ser un “me doy placer a mí mismo todo el tiempo, así atraigo a otro narcisista”. Y salimos los cuatro. Y ya saben cuál es el problema de las relaciones narcisistas: cada uno se quiere tanto a sí mismo, que cualquier demanda del otro que entre en conflicto con ese “amor” es un estorbo.

Amar es saber ceder, y llegado el caso, saber sacrificarse. Eso, por extraño que parezca, produce placer. Un placer que no es egoísta, que proviene de saber que podemos hacerle un bien a otro, que podemos ser responsables de otra persona con tanto cuidado como lo somos de nosotros mismos. Un placer que conmueve. La capacidad de conmoverse, de emocionarse, en un mundo donde digerimos atrocidades cotidianamente a través de nuestra pantalla amiga junto con el café con leche, casi sin pestañear, me parece una cualidad realmente bella.

Vivimos desesperados, igual que las chicas del título. Sólo que bajo una capa de indiferencia, de miedo, de costumbre, que nos impide darnos cuenta. La vida artificiosa del placer parece funcionar para nosotros, ya que seguimos corriendo tras él. La capa se vuelve cada vez más delgada, igual que el hielo de los polos bajo el efecto del calentamiento global. La metáfora no es causal. Estamos al borde del resquebrajamiento como especie, pero el show continúa. Todo parece andar bien. Dentro de poco es probable que el problema del amor deje de preocuparnos, que lo vendan en cápsulas para que deje de ser un problema tan molesto, para resolverlo rápidamente y sin pensar demasiado, como hacemos con todo.

miércoles, enero 10, 2007

Figurita repetida (un post Cosmo...jaja)

Composición. Tema: Las imágenes ideales. Suena a tema de terapia, no? Los ideales...ah, eso que tenía que ver con los padres. En verdad, no sabemos si vienen de ahí, los arrastramos de otra vida o qué, pero lo cierto es que ahí están para complejizar, aún más, el ya de por sí complejo tema de las relaciones.

Pero más que de los ideales como valores abstractos, me gustaría hablar de los ideales como imágenes (que, como todo símbolo, connotan cosas). Parece ser que los que tienen más mambos con este tema, a la hora de relacionarse con el sexo opuesto, son los hombres. Es decir (y aquí viene la hipótesis), los más afectos a condicionarse por las imágenes y sus supuestas connotaciones en su elección de pareja. Vivimos en una cultura hipervisual, y los hombres son (cultural o biológicamente? Alguien sabe?) más visuales que las mujeres. Aquí viene la segunda hipótesis: los hombres se enamoran a primera vista, o no se enamoran (esto, dicho por algunos miembros del sexo opuesto).

Las mujeres, en cambio, solemos volcar la idealización a la relación en sí, más que a la otra persona, y aquí obviamente trascendemos el terreno de lo visual. ¿Qué queremos decir con todo esto? Seguro que a más de una señorita le pasó de empezar a salir con un chico, tener química, gustarse, que el sexo fuera bueno (o muy bueno, o incluso excelente) y todo marchara aparentemente sobre ruedas y de pronto (o paulatinamente) todo terminara sin razón aparente. La respuesta podría ser muy simple: simplemente, ella no correspondería al microchip que él traía en la cabeza acerca de cómo tiene que verse y comportarse su elegida. Por más que después la conociera, le gustara y la pasaran bárbaro juntos, hay algo, desde su punto de vista, que está mal desde el vamos y por desgracia, muchas veces el modificarlo escapa a su poder. De más está decir que la mayoría de los hombres ignoran poseer este microchip...o mejor dicho, no saben bien cómo funciona, qué es exactamente lo que lo hace dispararse.

El tema de la imagen, por supuesto, es de por sí muy delicado para las mujeres. Acostumbradas durante siglos a ser valoradas esencialmente por nuestro aspecto, automáticamente pensamos que no somos lo bastante lindas o lo bastante buenas, con el consiguiente impacto en nuestra autoestima. Pensamos que el problema es que no correspondemos al ideal que nos venden los medios y consumido masivamente (que en estas pampas es por demás cerrado y merecería un análisis aparte). Para paliar estos desagradables sentimientos, comenzamos a culparlo a él y a decir cosas como “otro japonés más”, “los tipos no saben lo que quieren”, “tiene miedo al compromiso” (vamos, chicas...nosotras no?), “lo mordió un caniche de chiquito y en su inconsciente me asocia a mí con el caniche porque tengo rulos”, etc., etc. La buena noticia es que los hombres que adscriben al ideal mediático son los que menos valen la pena, desde mi humilde opinión. Simplemente porque no les da la cabeza para construirse una imagen propia, agarran la que les venden como modo de afianzar su masculinidad (o sea, la relación para ellos es esencialmente una relación de poder) y sin pararse a pensar en las cosas lamentables que eso connota...



Afortunadamente (qué uniforme y aburrido sería el mundo sino), también existen hombres que construyen imágenes ideales que no coinciden con los estereotipos o el ideal de belleza contemporáneo (que no es un valor en sí, sino algo que está sujeto al tiempo y a la subjetividad). Y nosotras, ¿cuántas veces hemos reconocido que un hombre era el más lindo del lugar, pero elegimos a otro que, sin ser Adonis, misteriosamente nos atrae?. Los hombres suelen correr detrás de las imágenes porque la educación y los medios los entrenan para eso...para tener el auto más grande, la chica más linda (sí, obvio que todo esto tiene que ver con el famoso falo y sus “extensiones” imaginarias).

La mala noticia es que todos (corríjanme si me equivoco), todos los hombres, desde el más liberal al más conservador, van con su imagencita de la mujer ideal a cuestas, de manera más o menos inconsciente. En realidad, lo que es inconsciente es el modo en que eso los condiciona a la hora de las relaciones.

El problema, desde la perspectiva femenina, generalmente más preocupada por la relación que por las imágenes mentales, es que eso condena cualquier relación donde la mujer no coincida con esa imagen a un fracaso más o menos previsible. Esto, a no ser que el hombre decida renunciar a casarse con la princesa del cuento que le leía mamá cuando era chico y valorar las cualidades de una mujer real...Pero esa decisión, si se produce, es individual y no obedece a la presión (intentar que alguien cambie es una pérdida de energía que vale más emplear para cambiar uno), sino a la maduración.

El otro problema es que a través de este modelo tradicional estamos perpetuando el rol pasivo de la mujer como la que espera pacientemente ser elegida por el caballero que, o bien cae rendido a sus pies, o bien se queda con ella haciendo tiempo mientras busca a “la verdadera”. Es como la historia de Tristán e Isolda...la doncella que era “parecida” a Isolda logra que el héroe en cuestión le de un poco de bola (pero sólo un poco), y justamente el narrador se encarga de aclarar que eso es solamente porque era parecida...but not “the one”.

Si la mujer aspira a su vez a elegir, a ser sujeto y no sólo objeto del deseo o símbolo de los valores/ ideales de un hombre, está frita con este modelo. ¿Cómo elige una mujer a un hombre para empezar una relación? Dejando de lado las cuestiones de disponibilidad/ factibilidad (que no son menores), la conditio sine quanon como para empezar a evaluar la cosa suele ser: me tiene que gustar físicamente. Que es la misma que tienen los hombres...para las relaciones casuales. Para las relaciones “serias”, sacan directamente la figurita ideal del bolsillo y empiezan a ver si coincide.

Para aclarar un poco la cuestión, tanto a los hombres como a las mujeres nos moviliza la apariencia del otro. Es inevitable: nos gusta o no, nos produce rechazo o atracción. Asimismo, todos somos capaces de describir aproximadamente en palabras las cualidades que nos gustaría que tuviera nuestra hipotética media naranja. El tema es que los hombres (y algunas mujeres también), le suman a todo eso el tema de la imagen ideal, que es exactamente eso, una imagen en términos de apariencia, modo de vestir, gestos, maneras, donde es muy difícil rastrear las asociaciones con cualidades o valores internos y el grado de verosimilitud que tienen con la mujer real que supuestamente la corporiza, sobre todo cuando el hombre aún no la conoce bien. Nótese la diferencia entre sentirse atraído por la imagen de alguien (soy la única que se ha sentido atraída físicamente por hombres que no tenían nada que ver unos con otros en cuanto a su aspecto? Sí, ya sé lo que me van a decir, chicas...sepan que hubo un tiempo feliz en que yo gozaba de un criterio más amplio...jaja) y el pensar, en un nivel inconsciente, que esa imagen representa, o no ,ciertos requisitos/ valores/ símbolos necesarios como para considerar la posibilidad de una relación seria. Es medio bizarro, no? Digo, ahí es cuando las mujeres lanzamos el clásico comentario “cómo puede descartarme o elegirme, si no me conoce?” Y sí...no nos conocen, pero creen conocernos por una imagen que tiene que ver con cosas tan banales como si tenemos el pelo enrulado o no (vamos a decirlo claramente, en este país el pelo rizado es raramente parte de una imagen ideal...las chicas Wellapon NO tienen el pelo rizado), el jean apretado o no. Es así como los hombres sacan rápidas conclusiones de las mujeres que apenas conocen. La sed no es nada...


Algunas aclaraciones. Hay, hasta acá, dos diferencias propuestas entre el modo en que hombres y mujeres eligen potenciales parejas (tanto casuales como serias). En el caso de las relaciones casuales, en lo que los hombres se fijan (una verdad de perogrullo, ya sé), es en el físico, y ahí entra el famoso tema del ideal massmediático teta-cola (perdonen que sea tan explícita, pero es así). Cuando, siquiera inconscientemente (soy mala, eh?), consideran la posibilidad de algo más, sacan la figurita ideal del bolsillo. ¿Y qué solemos hacer las mujeres? Primeramente, no sabemos a ciencia cierta si la relación va a ser esto o lo otro. Lo que sí sabemos, conditio sine qua non para cualquier cosa, es que el otro nos gusta, nos atrae (y eso, ya dije, no tiene que ver con si para el criterio standard es atractivo o no). Después vamos viendo sobre la marcha si la cosa da para esto o para lo otro. Nunca entendí, y sé que no soy la única, cómo hacen los hombres para saber cuándo se van a poner de novios, cuándo se van a casar, como si decidieran el momento adecuado para cerrar un negocio o algo así (bueno, creo que es más que una metáfora, es exactamente eso lo que pasa, el famoso enfoque mercantilista de las relaciones). Como dice una amiga mía, parafraseando a Cortázar: a las Julietas no se las elige. Vivimos en una sociedad que, sin embargo, nos insta a creer exactamente lo contrario. En cuanto a las imágenes ideales y cómo nos afectan a las mujeres, creo que las sufrimos más de lo que las utilizamos...me parece que sólo las pendejitas (de edad o de mente) se dejan llevar por los ideales massmediáticos de hombres consensuadamente deseados, no las mujeres de verdad. Es la razón por la cual podemos enamorarnos de un hombre con pancita, mientras que ellos están condicionados (aunque sea inconscientemente) a tratar de tener a la más linda, ganar más plata, tenerla más grande, etc. Chicos...cuándo se van a dar cuenta de que más no es necesariamente mejor...

Hay además, otro problema (sí, otro más!). Cuando un hombre nos elige de esta manera (ya sea la manera teta-cola o la manera figurita de bolsillo), lógicamente precipitada porque se trata más o menos del tiempo que tarda en sacarnos una foto, qué es lo que está eligiendo en realidad? Nos elige a nosotras, a lo que nosotras consideramos valioso en nosotras mismas (que puede incluír nuestra imagen externa, pero probablemente incluye también más cosas), o elige lo que él considera que representamos y que tal vez a nuestros ojos es irrelevante? A toda mujer le gusta ser valorada como especial, o mejor dicho, por lo que ella percibe de especial en sí misma. Éste, chicos, (por si queda alguno en el blog...jaja, y para que vean que valía la pena tolerar mis maldades), es el gran secreto para conquistar a una mujer, conocido y explotado por los grandes seductores de la historia. Pero bueno, la seducción es capítulo aparte, hay mucho que decir sobre este tema también.

Por ende, y a no ser que el chico en cuestión sea muy perceptivo/ intuitivo, es difícil que nos esté eligiendo, en dos segundos, por lo que a nosotras nos llevó años de “autoconvivencia” descubrir. Tal vez esté descubriendo una parte inexplorada de nosotras mismas, lo que sería interesantísimo. No digo que no sea posible, pero no es el caso más común. Hasta ahora tenemos dos problemillas básicos: a la hora de “candidatearnos” para una relación, a las mujeres nos consideran por nuestra cercanía o lejanía con respecto a una imagen mental. Obviamente hay otros factores, pero lo que se postula acá vendría a ser que la imagen mental ideal es el factor eliminante, a la corta o a la larga. Por otro lado, aún cuando resultemos “elegidas”, puede muy bien ser que se estén confundiendo en cuanto a los motivos, justamente por el modo de hacer esa elección. El conocimiento de otra persona es algo que lleva tiempo y paciencia, algo en escasa sintonía con los valores que propone la sociedad, basados en conseguir lo máximo lo antes posible.

La ventaja (si podemos llamarla así...) que tiene la mujer es que ella puede llegar a enamorarse de un hombre, aún cuando en un principio físicamente no la atraiga demasiado. La clave está en lo que mencionaba antes: cuánto y cómo, en qué medida y con qué constancia, demuestra el hombre que está sinceramente seducido por la mujer que ella es, o más simple, sinceramente enamorado de ella. Es raro, muy raro que a un hombre le suceda lo propio. Los hombres suelen ser insensibles a este tipo de trabajos de orfebrería para seducir a alguien (no digan que no se los avisé...) Eso suele ponerlos en la posición, incómoda para muchos, de “los que son elegidos”, cuando ellos lo que en realidad quieren es tocar el cuerno y salir de cacería, eligiendo cuidadosamente (en dos segundos, bah) a sus presas. Una vez que una mujer atrajo la atención de un hombre por su aspecto físico, hay dos posibilidades: uno, me gustás, vamos a la cama, o dos: quedé absolutamente deslumbrado, sos la mujer de mi vida, vi las lucecitas de colores que siempre les dije a las otras chicas que no veía, etc, etc. Los hombres suelen ser así: blanco o negro, on/off...no hay escala de grises. Perdonen, chicos, mi maldad de hoy: es por una buena causa, créanme. En la cabeza de la mujer, mientras, por lo general pasa algo totalmente distinto. Cuando un hombre la atrae, no hay ningún escenario predeterminado, salvo el de que se cumplió la condición necesaria como para empezar a considerar la cosa (cualquier tipo de cosa, de lo más casual a lo más formal) Puede ser que nos vuelva locas su aspecto, pero a los dos segundos de conversación descubramos que es un salame (convengamos que esto es más rápida y empíricamente demostrable que el verosímil de una imagen mental) y deje de interesarnos...o decidamos irnos con él esa noche, todo puede ser. Las mujeres somos seres emocionales y muchas veces decidimos qué hacer frente a una situación más por nuestra disposición anímica que por los elementos de la situación en sí. Depende de cuán dulces, pragmáticas, lujuriosas, tímidas, racionales o atrevidas nos sintamos ese día...sí, chicos, sobre todo si los acabamos de conocer y no la están remando demasiado. No depende tanto de ustedes...como de nosotras (al menos, en esta instancia). Para una mujer (entiéndase, hablo de una mujer moderna, no de los estereotipos de las telenovelas venezolanas), un hombre que la atrae físicamente es como un múltiple choice: ninguna opción está cerrada de antemano, a no ser que se demuestre lo contrario. La marca que ponemos, de nuestro lado, tiene que ver con cómo se comporta el hombre en cuestión, cómo se desarrollan las cosas y cómo nos sentimos (fundamental esa palabra) nosotras al respecto. Y por cierto que a veces podemos tardar bastante en contestar a, b o c....porque para nosotras, definir lo que queremos con alguien es una cuestión de conocimiento, de tiempo, no de imágenes ideales.

Y acá llegamos al punto donde quería llegar (gracias por la paciencia si leyeron hasta acá!): las mujeres que eligen. Todo el modelo de imagen mental ideal masculina sostiene un paradigma muy vetusto que mantiene a las mujeres en su rol de objetos pasivos, cuya única preocupación deviene, naturalmente, corresponder o no corresponder a esa imagen ideal, que, a falta de otro referente, pasa a ser la que proponen los medios (después se extrañan de que haya tantos casos de bulimia y anorexia, tantas chicas de quince años poniéndose lolas de plástico y otros dislates...) A lo sumo, mientras esperan, pueden prenderle un cirio a la patrona de los imposibles para que aparezca el portador de la imagen mental que, a juicio del caballero, ella representa, y si si el señor en cuestión le resulta poco atractivo, a armarse de paciencia y esperar a que haga su despligue de seducción, a ver si consigue enamorarla....desolador, no?

Cuál es la opción frente a este panorama? No sé, a no ser que tengan vocación de símbolo, o de florero, chicas, a mi modo de ver con animarse a elegir, en vez de esperar ser elegida. Y no transigir en nuestros criterios de selección (de última me parece más entendible un criterio basado en las variables tiempo-conocimiento-emociones-valores, que uno basado en la variable casi excluyente de las imágenes, que, con todo lo que me agrada y me alimenta el mundo de lo visual, me parece un tanto infantil) Dejemos a estos chicos que sigan buscando a su princesa perdida y dediquémonos nosotras a buscar lo que queremos. En mi caso, es un hombre que haya trascendido sus imágenes mentales ideales (y algunas cosillas más...ejem) lo suficiente como para que eso no haga ruido en el desarrollo de una relación. Porque, vieron que buena parte del problema de las relaciones de hoy (y no he visto por ahí ningún librito que le dé bola a esta cuestión) es el mismo de los autos viejos: no arrancan. Difícilmente podremos saber si andar en ese auto está bueno o no...
 
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